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La elección presidencial y parlamentaria 2025 en Chile: ¿mayor polarización y fragmentación?

Hugo Jofré Rodríguez

El 16 de noviembre de 2025 tendrá lugar la primera vuelta presidencial de Chile. Con 8 candidatos inscritos, representando un amplio espectro ideológico y diversidad en sus trayectorias, se vislumbran meses de ardua campaña para acaparar las preferencias de las chilenas y chilenos. Con la candidata del oficialismo-la militante del Partido Comunista (PC) Jeannette Jara-virtualmente instalada en la segunda vuelta del 14 de diciembre a partir del respaldo de la base de apoyo del gobierno, lo llamativo estará en vislumbrar si el líder del Partido Republicano (REP) José Antonio Kast mantendrá su sólida ventaja sobre Evelyn Matthei-de la coalición centroderechista Chile Vamos- de cara al probable ballotage. A partir del desempeño del gobierno de Boric, pareciera razonable pensar que un candidato de la oposición llegará a La Moneda en 2026. Con todo, la elección 2025 estará marcada por la polarización y se augura una elección legislativa en que aumente la fragmentación del sistema político chileno, lo que podría dejar aún más postergados a los partidos tradicionales.

De la institucionalización persistente al archipiélago

En los últimos años, ha habido un cambio vertiginoso y profundo del escenario político chileno. Si desde 1989 en adelante dos coaliciones políticas sólidas y estables-la centroizquierdista Concertación y la centroderechista Alianza-concentraban la mayoría de los cargos elegidos por voto popular, desde hace un par de elecciones que nuevos partidos y coaliciones han asumido un mayor protagonismo.

Gran parte de la literatura caracterizó históricamente al sistema de partidos chileno a partir de su persistente institucionalización (Mainwaring 2018), pero a partir de la reforma electoral de 2015 se comienzan a ver los efectos de la adopción de un sistema electoral proporcional con magnitudes de distritos más altas para las elecciones legislativas y los cambios en la representación en las cámaras (Jofré y Cabezas 2025). Es así como pasamos de un sistema institucionalizado a lo que podríamos describir como un archipiélago de organizaciones partidistas con representación en los principales espacios institucionales, especialmente en la cámara de diputados. Muestra de ello es la proliferación de candidatos presidenciales y los cambios en la representación en las cámaras legislativas. Si en 1989 tuvimos 3 candidatos presidenciales, el peak se registró en 2013 con 9 candidaturas. Desde dicha elección se ha vuelto algo frecuente contar con una serie de candidatos con bajas probabilidades de alcanzar la segunda vuelta, pero que buscan incidir en el debate a partir de críticas a los partidos tradicionales y al sistema en su conjunto. La Tabla 1 muestra cómo ha ido evolucionando esta situación en las 9 elecciones presidenciales desde el retorno de la democracia.

La evolución de la representación parlamentaria (1990-2025)

Otra forma de observar los cambios experimentados en la realidad chilena es la representación parlamentaria. Como se mencionó anteriormente, los dos grandes bloques-Alianza y Concertación-concentraron entre 1990 y 2017 gran parte de los cargos elegidos por voto popular en Chile (Jofré 2024). Al adentrarnos en la realidad del congreso nacional, la representación parlamentaria ha pasado de una hegemonía de las principales coaliciones y una alta institucionalización del sistema de partidos, a un paulatino deterioro de los partidos tradicionales, hecho especialmente preocupante en la Cámara de Diputados.

Un elemento central a la hora de explicar los cambios detallados en la Tabla 2 es sin duda la reforma electoral de 2015 que reemplazó el sistema electoral binominal-compuesto por 60 distritos de magnitud 2-por el sistema proporcional inclusivo-compuesto por 28 distritos con magnitudes entre 3 y 8 escaños-pasando de 120 a 155 diputados. Por otro lado, la reforma cambió la composición del senado pasando de 38 a 50 escaños elegidos en circunscripciones con magnitudes 2, 3 o 5.

El gobierno del presidente Boric (2022-2026)

A diferencia de todas las elecciones presidenciales desde el retorno de la democracia, la elección de 2021 fue la primera en la que las dos coaliciones históricas se quedaron fuera de la segunda vuelta. El triunfo de Gabriel Boric sobre José Antonio Kast marcó un hito en la consolidación del paulatino cambio del sistema político chileno donde los partidos tradicionales perdieron su histórica hegemonía.

Una nueva generación de actores liderados por Boric lograron desplazar a la centroizquierda chilena de la presidencia de la República, aunque serían convocados al gobierno en distintas posiciones de relevancia. De la mano de la coalición Apruebo Dignidad-compuesta por el Frente Amplio chileno y el Partido Comunista (PC)-los antiguos líderes estudiantiles que tuvieron contra las cuerdas a los gobiernos de Sebastián Piñera tanto en 2011 como en 2019 alcanzaron el premio mayor y se posicionaron en los principales cargos del gabinete ministerial y del Palacio de La Moneda. Con apenas un 20,94% de la votación y 37 escaños en la Cámara de diputados, el gobierno de Boric rápidamente debió negociar con la centroizquieda agrupadas en el denominado Socialismo Democrático de cara a la formación del gobierno.

Con sus esperanzas puestas en el proceso constitucional de 2022, el gobierno se jugó sus fichas en la aprobación de una nueva constitución. La configuración del órgano constitucional-La Convención Constitucional-estuvo marcada por la escasa representación de los partidos políticos tradicionales, pero con una marcada orientación de izquierda. En un escenario marcado por la crispación y polarización, el borrador propuesto fue rechazado de forma contundente el 4 de septiembre de 2022 con un 61,89%. Como contracara, el segundo proceso constitucional de 2023-con mayoría de integrantes del partido republicano de Kast-incurrió en el mismo error del primer proceso y generó un proyecto constitucional marcado por sus ideas más que uno que reflejara la diversidad de la sociedad chilena.

Como uno de los elementos rescatados de los procesos constitucionales, se destacó el consenso logrado por la llamada Comisión Experta-órgano compuesto por representantes de los partidos políticos que tuvo la misión de redactar un primer borrador sobre el cual trabajaron los consejeros constitucionales electos-para la reforma al sistema político y combatir la alta fragmentación. Entre 2023 y 2024 se abrió el debate de la reforma al sistema político, con un foco en la dimensión del sistema electoral y normas disminuir el número excesivo de partidos en las cámaras legislativas.

Los principales esfuerzos por avanzar en la reforma del sistema político se incorporaron en un proyecto de ley de un grupo transversal de senadores liderado por el senador del Partido Socialista (PS) De Urresti que contemplaba principalmente : i) implementación de umbral mínimo del 5% de los votos válidamente emitidos para que determinado partido político obtenga un escaño en el Congreso Nacional y ii) pérdida de escaño para parlamentarios que una vez electos por un partido, renuncien a la colectividad con la que fueron elegidos. Actualmente el proyecto en cuestión sigue en tramitación y probablemente quedará postergado hasta la llegada del próximo gobierno.

El escenario para 2025

De cara a la elección parlamentaria de 2025, 11 pactos electorales compuestos de 24 partidos competirán por un escaño en la cámara de diputados, mientras que para el senado serán 9 pactos y 22 partidos. Dentro de las particularidades de esta elección se encuentra el retorno del voto obligatorio en la elección parlamentaria y presidencial. A partir de su utilización en los plebiscitos constitucionales, nuestro país restituyo dicho mecanismo, teniendo su reestreno en las elecciones locales de 2023.

En los últimos años, Chile ha pasado de elegir en 2021 un gobierno de izquierda como el dirigido por Apruebo Dignidad, a una Convención Constitucional de tendencia de izquierda en 2022, rechazar el borrador constitucional, nuevamente elegir un Consejo Constitucional de mayoría de derecha, rechazar su borrador constitucional y, por último, privilegiar candidatos de centro derecha y derecha en las elecciones locales de 2023. Esto, sumado al fenómeno mundial donde los oficialismos son sacados del poder para elegir a un opositor, desde la elección 2005 que un presidente chileno no le entrega la banda presidencial al candidato(a) de su misma coalición. Con todos estos cambios en las preferencias electorales, resulta complejo asegurar a ciencia cierta el resultado de la elección presidencial, aunque pareciera ser razonable decir que hay altas probabilidades de que uno de los abanderados de la oposición debería llegar al Palacio de La Moneda.

Desde su llegada al gobierno, la aprobación presidencial de Boric ha rondado en torno al 30% de apoyo y 65% de rechazo, incluso en los peores momentos de su gestión ha logrado consolidar un apoyo impermeable de parte de sus adherentes. Luego de imponerse fácilmente en una primaria presidencial con 4 candidatos, Jara (PC) tuvo un peak de apoyo ciudadano en múltiples encuestas en torno al 40%, pero al pasar de las semanas se ha ido estabilizando en números similares a los de apoyo al oficialismo. Por el lado de la oposición, desde 2022 Evelyn Matthei-ex ministra de Sebastián Piñera y ex alcaldesa de Providencia-encabezó las encuestas presidenciales. Durante muchos meses la abanderada de la centroderecha corrió como la gran favorita para llegar a la presidencia, pero paulatinamente su apoyo fue bajando hasta verse superada por el derechista José Antonio Kast. Luego de competir en 2017 y 2021, Kast asumió una estrategia de campaña marcada por el aprendizaje de los dos procesos anteriores, disminuyendo sus apariciones públicas y centrándose en los temas que más preocupan a los chilenos: seguridad pública, combate al crimen organizado, migración y reactivación económica.

Tal como muestra la Tabla 3, las principales encuestas muestran desde hace varias semanas que la probable segunda vuelta sería entre Jara y Kast. Si bien aún falta la recta final de la campaña, lo llamativo estará en saber si Matthei logra revertir su tendencia a la baja y termina alcanzando un lugar en la segunda vuelta del 14 de diciembre. Lo que resulta indudable, es que, a partir de la configuración de las listas parlamentarias y el apoyo de los candidatos, tendremos una cámara de diputados con mayor presencia del Partido Republicano y el PC respecto a la elección 2021. Queda abierta la interrogante sobre la representación que obtendrán los partidos tradicionales, incluso quedando en riesgo algunos de ellos de quedar reducidos a posiciones irrelevantes en el escenario político.

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Hugo Jofré Rodríguez
Assistant Professor, Universidad San Sebastián, Santiago, Chile. PhD Candidate, University of Rostock, Germany. President of the Chilean Political Science Association (ACCP).